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sábado, 13 de octubre de 2018

NINE

Sala: Teatro Amaya Autores: Arthur Kopit (libro) y Maury Yeston (música y letras) (no encuentro por ninguna parte al autor de la versión) Dirección: Javier Adolfo Dirección de escena: Ángel Borge (no sé qué signifcan exactamente estos créditos así distribuidos, lo de Adolfo debe de ser una supervisión general del espectáculo); Dirección musical: Borja Arias Intérpretes: Álvaro Puertas, Roko, Patrizia Ruiz, Chanel Terrero, Marcela Paoli, María José Garrido, Chus Herranz y Angels Jiménez
(la función ya no está en cartel)

Ahí tienen la escenografía que (casi) se carga la función. He encontrado la foto (sin créditos) en todosalteatro.com
Otra retrasada de junio. Al pie, algun comentario (éste sí) de actualidad. Ésta fue mi crítica en la Guía del Ocio: 

POR ENCIMA DE LOS ESCOLLOS

 Producción notable de un gran título, con un par de problemas serios. El primero tiene solución: tremenda sonorización. Además del guirigay en los conjuntos, reduce la orquesta a orquestilla de café constreñida en un ángulo. El arreglo para conseguir, al menos, el sonido envolvente al que está acostumbrado el público es elemental, y quizá se haya practicado ya (vi una de las primeras funciones). El segundo tiene peor salida: la escenografía es fea, invasora y omnipresente. A ratos, aplasta.

Nine es un musical post-Sondheim, con una trama sicológicamente compleja y pocas concesiones. Más cerca –para entendernos- de Chicago que de Mamma mia. Afrontarlo implica cierto arrojo. Este montaje acierta estrepitosamente con el elenco, empezando por un Álvaro Puertas que da a la perfección el protagonista: un canalla simpático perdido en un laberinto de mujeres y en crisis creativa. Canta bien, actúa y tiene el físico necesario. Y, de las siete acompañantes, no pincha ninguna. Bien vestido, bien coreografiado, con una dirección de actores que –salvado el nivel de estereotipo que el género reclama- tiene claros los matices, el espectáculo salta por encima de los escollos mencionados y se impone. Mi marido filma, de Roko, Follies Bergère, de Marcela Paoli y el celebérrimo Sé italiano de María José Garrido, son los momentos estelares.

Y alguna cosilla que no cabía allí:

Lo de la coreografía y el vestuario ya me lo señaló JM allí mismo. Me di cuenta bastante más tarde de que ambas cosas las firma el mismo: Énder Bonilla. Un tipo que parece que sabe lo que se hace. Roko, que está estupenda, se saca la espina de La gatita blanca, donde la culpa no era suya, sino de quien la metió en un género que no domina. Aquí, perfecta, como actriz y como cantante. Otro tanto Marcela Paoli, (la tienen en la foto, de Viva Broadway) de la que ya conocíamos el talento desde Chicago, y que lo derrocha mostrando su conocimiento del género en Follies Bergère. ¿Tanta gente capaz y sólo solté tres estrellas? Les aseguro que una escenografía y una sonorización deficientes pueden destrozar el mejor musical. Bastante hicieron entre todos los demás para terminar consiguiendo un espectáculo más que decente.

Creo que a nadie se le ha ocurrido vender entradas dobles para espectáculos emparentados, pero me parece de una lógica comercial tan clara que antes o después alguien lo hará. ¿Se imaginan ver Katiuska y Anastasia en días consecutivos? La Revolución Rusa en dos espectáculos musicales que se representan a 1600 metros. Pues algo parecido ocurría con Nine y Todas las mujeres. Un tipo que construye su vida a base de manipularlas (a las mujeres, claro). Lo dicho, habría que vender entradas dobles.

Respecto a Katiuska y Anastasia espero decirles algo en breve, pero si estaban pensando en ir, vayan. Sobre todo a la primera, que le queda poco. Es una excelente producción de Sagi que lleva ya diez años dando vueltas, por algo será (expresión falaz donde las haya, pero justificada esta vez). A Anastasia me fui como quien va al matadero, temiéndome lo peor, y resulta que ME LO PASÉ BOMBA. Hala, por listo.
P.J.L. Domínguez
          

sábado, 10 de enero de 2015

AMORES MINÚSCULOS


Sala: Teatro Lara Autor: Iñaki Nieto (adaptación del cómic de Alfonso Casas) Director: Iñaki Nieto Intérpretes: Celia Arias, José Asunción, Álvaro Cea, Héctor González, Álvaro Puertas y Mariona Tena  Duración: 1.25'
Información práctica (el enlace no operativo puede significar que la función ya no esté en cartel)


Me ha costado lo mío, pero ya sé quién es quién. Álvaro Cea, Álvaro Puertas, Celia
Arias, Héctor González, Mariona Tena y José Asunción. Me gusta ponerles fotos
que den idea de la escenografía, pero no pillo ni media.


Una de esas funciones en las que uno ya intuye a los cinco minutos que hay muy pocas esperanzas de que arranque. En efecto: no termina de despegar en los ochenta y cinco que dura. Primero llega la tentación de echar la culpa a los actores. Esto es lo que pasa siempre, ellos están allí -pobres- defendiendo la cosa con su propio cuerpo (como oí decir a una actriz una vez). Pues bien, la culpa no es suya. Lo dejaré en tres palabras, que no glosaré para no regodearme en la crueldad: no hay dirección.



Fragmento del cómic original de Alfonso Casas.

El texto, ni fu ni fa. Es perfectamente posible que las historias que se cuentan funcionen en el cómic original (que no conozco). Ya saben que los trasvases de uno a otro formato no garantizan nada. Lo que aquí se representa es ligerito, quiere ser fresco, y lo es en cierto grado. Procesos de formación de tres parejitas jóvenes. Yo diría que quiere parecerse a Los miércoles no existen. Quizá llevado más rapidito, añadiendo intención a la interpretación, más intenso y menos extenso... dirigido, en una palabra, podría llegar a ser una cosa simpática y entretenida tirando a Smiley (ya les contaré, pero les adelanto que da mil vueltas a esto).

Rotan dos elencos (como en Los miércoles). Deducirán de todo lo anterior que no hay manera de juzgar a los actores por este trabajo. Tan es asi, que Cea, por ejemplo, lo hace muchísimo mejor... ¡en un anuncio! Están completamente huérfanos en el escenario, haciendo lo que pueden. Aparte de alguna frase de Mariona Tena y del enfoque del personaje de Álvaro Puertas, yo diría que sólo sale airoso -y ya es mérito- José Asunción (lo tienen en la foto). Ayuda que su monólogo inicial -todos los personajes se presentan con uno- sea quizá el único que añade algún milímetro a lo purititamente unidimensional. Él ha encontrado un tono de naturalidad y sencillez que brilla en el panorama de desorientación general. Como siempre que se ve a un actor por primera vez en un trabajo natural, salí pregúntandome si sería una buena composición o, simplemente, él mismo as himself. Pero no, aquí tienen un breve vídeo-book que muestra que sabe hacer otras cosas.

¿Hay algún acierto en la función? Sí. Uno estrepitoso. El casting. El aspecto físico de casi todos los actores y su gestualidad casan a las mil maravillas con los personajes y la historia.

La sala pequeña del Lara estaba abarrotada. El público reía y mostraba su empatía desde el primer segundo. Parecieron salir encantados. Dije cosas parecidas de la mencionada Los miércoles no existen, y no vean el éxito que fue aquello. Así que me parece que nadie debería preocuparse mucho por esta crítica. Algún día tendré que intentar explicar por qué estos fenómenos cool, buenrollistas y redsocialáticos  terminan a veces, al margen de su calidad, arrasando. Yo encantado de que arrasen, ¿eh?, pero me gustaría entender el mecanismo.
P.J.L. Domínguez