sábado, 15 de diciembre de 2012

AGONÍA Y ÉXTASIS DE STEVE JOBS

Sala: Teatro Maravillas Autor: Mike Daisey (versión de Nacho Artime) Director: David Serrano Intérprete: Daniel Muriel Dúración: 1.20'
Información completa (el enlace inactivo puede significar que la función ya no está en cartel)

El texto ha conocido un éxito universal, y lo cierto es que es hábil y entretenido. Aunque a mí me recuerda una noticia leída hace tiempo: no sé qué universidad anglosajona había demostrado, vaya usted a saber con qué coste, que la siesta era una cosa estupenda. ¿Alguien lo dudaba? Desde luego, el cacharraje de Apple ha logrado un aura de modernidad y glamour, una capacidad de convencer a sus usuarios de que son lo más cool del barrio, que debe de hacer rechinar los dientes a Nescafé, a McDonalds y a todo lo que se les ocurra. Es como si tuviera que darnos vergüenza aparecer con un smartphone de la competencia, qué cosa más vulgar. Y puede que ese prestigio intangible ayude a difuminar algo que nadie ignora: que tras cualquier multinacional se esconde una cantidad de basura proporcional a su tamaño. Actualización de la conocida máxima de Balzac:  "detrás de cada gran fortuna se esconde un gran crimen". Se quedó corto al dejarlo en uno. De eso va Agonía y Éxtasis: de sacar a la luz las miserias de la producción en China de esos mágicos aparatitos. Echo de menos un epílogo con la candente cuestión de los impuestos que Apple aporta al bien común. Ops, perdón: al desastre común. Al bien ya no se lo encuentra por ninguna parte.

Daniel Muriel, Daniel Ortiz y Helio 
Pedregal en "La mecedora"
La función está dirigida con corrección y, aunque es evidente que el texto podía rendir más, el público se divierte. Aparte de sacar los colores a la empresa de la manzanita, me parece que su mayor virtud radica en que es otro pasito para ir ubicando a Daniel Muriel, ese chico que se hizo popular con Escenas de matrimonio (serie que todo el mundo execraba, pero que todo el mundo veía), en el lugar que parece merecer. Lo vi en La mecedora (Le fauteuil à bascule, de Brisville, nada menos) dirigido por Flotats y haciendo de joven amante de un tipo con más conchas que un galápago: estaba suelto, fresco, convincente y, sobre todo, medido. Aquí la cosa es más coloquial, hay un menor riesgo de excesiva impostación, pero le he visto las mismas cualidades. Le acompaña el físico, es un rato guapo, y está en buena edad para ir construyendo una carrera. 
P.J.L. Domínguez