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lunes, 30 de abril de 2018

LULÚ

Sala: Teatro Bellas Artes Autor: Paco Bezerra Director: Luis Luque Intérpretes: María Adánez, Armando del Río, César Mateo, David Castillo y Chema León Duración: no la tengo apuntada, y mira que era un dato importante esta vez
La función ya no está en cartel

César Mateo, María Adánez y David Castillo
Les voy a ir propinando algunas de las críticas que me salté durante estos meses de inactividad bloguera. No es amor desinteresado por mis lectores. Algo hay de eso, pero es que el blog es también mi archivo personal, y se me queda cojo.

 Ésta fue mi crítica en la Guía del Ocio:

QUEREMOS MÁS

A Lulú le faltan veinte minutos. ¿Habré escrito esto un par de veces en la vida? Es tan infrecuente que hasta podría considerarse una virtud: si quieres más es que no te has aburrido. Arranca como una fábula –Bezerra y Luque bordaron otra en El señor Ye ama los dragones- y se desparrama de pronto por un extrañísimo territorio bíblico. Y cuando el espectador ha decidido “esto se ha ido completamente de madre”, llega el doble salto mortal que lo deja con un palmo de narices, engañado y feliz. Porque al espectador le encanta que lo engañen, si es con buen fin. O sea, para entretenerlo.


    La pirueta, éste es el reproche, se fía a un monólogo. No es pecado, pero este segundo y divergente relato de los hechos encierra tales posibilidades que me pregunto por qué no se ha dramatizado alguna escena: ¿El encierro en la cocina? ¿La violencia en el sótano? Aparte de un personaje –llamémoslo el charlatán- mal planteado en bloque (texto redundante, vestuario Far West, interpretación ubicada en galaxia distinta) nada más se puede objetar a una función escrita con inteligencia, servida en un precioso envoltorio de Boromello y Ramos e interpretada con convicción, y hasta su punto de magia, por María Adánez y Armando del Río, muy bien secundados por César Mateo y David Castillo. Queremos más. Unos veinte minutos más.

En cualquier caso, muchísimo mejor que Dentro de la tierra.

P.J.L. Domínguez
          

miércoles, 5 de octubre de 2016

INSOLACIÓN

Sala: Teatro María Guerrero Autora: Emilia Pardo Bazán (versión de Pedro Villora) Director: Luis Luque Intérpretes: María Adánez, Chema León, José Manuel Poga y Pepa Rus Duración: 1.40'
La función ya no está en cartel


Chema León, Pepa Rus, María Adánez y José Manuel Poga
Sí, es verdad. Los tengo desatendidos. Hace una temporada que dejo el blog para cuando tenga tiempo después de todo lo demás... y nunca lo tengo. Voy a tener que redimensionar "todo lo demás". Para que se crean que no son sólo buenos propósitos, voy a rescatar ahora mismo cuatro funciones de la temporada pasada que, vaya usted a saber por qué tonterías que se me cruzarían, no arribaron al blog. A quienes lo usen para el día al día les parecerá algo prescindible, pero sé que hay quien aprovecha todo esto como archivo histórico. Así que aquí tienen, para empezar, lo que publiqué en la Guía sobre Insolación:

Sorprendente, no cabe calificar de otro modo una novela publicada en 1889 en la que la protagonista no sufre el castigo debido por transgredir la moral sexual imperante. Recordemos que Ana Ozores, la Regenta, termina en la muerte social y Anna Karenina en la muerte a secas. Tal osadía literario-feminista no ha tenido más repercusión en nuestra cultura, simple y tristemente, porque su autora era mujer.

    El primer gran activo de la función es la brillante adaptación de Víllora, que refleja idas y venidas y, sobre todo, la procesión que va por dentro de los protagonistas en una novela de pura sicología. Sin que molesten los soliloquios, sin que el espectador tenga que hacer el mínimo esfuerzo para entender si están aquí o allá. En esto tiene también su parte de mérito Luque, que mueve con soltura a los intérpretes, de manera que unos minúsculos cambios de mobiliario bastan para dar idea de las entradas y salidas en un salón imaginario o de los paseos al aire libre. El esquema escenográfico funciona, aunque su aspecto sufre por unos acabados mejorables.

    María Adánez y José Manuel Poga componen una pareja protagonista llena de encanto. Los personajes son simpáticos, ellos son simpáticos. Toda la fuerza de la pieza se asienta en esa corriente de simpatía. Pepa Rus, en varios papeles, cada vez se acerca más a la gran Rafaela Aparicio, y con eso está todo dicho.

P.J.L. Domínguez